la arena tenía el color de las escamas

 

La arena tenía el color de las escamas
de un enorme pez extendido
y la luz caía sobre ella
con el secreto brillo del acero
como un ala rasante.

Vacío y extensión.
El súbito
relámpago de la piedra en el aire.

Y nada.
El vuelo.
Y nadie.

 

( José Ángel Valente, Al dios del lugar, 1989 )

 

 

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